Precalienta el horno a 200C / 400F con la rejilla en la posición media. Cubre una bandeja de hornear con papel de horno.
Haz las albóndigas:
En un bol grande, mezcla la carne picada de pollo con el pan rallado, el huevo, los condimentos y el queso.
Con tus manos, dale forma a las albóndigas, usando unas 2 cucharadas de la mezcla para cada una. Si sientes la mezcla muy pegajosa, humedece tus manos con un poco de agua o aceite. Coloca cada albóndiga en la bandeja para horno, dejando espacio ellas.
Hornea:
Hornea las albóndigas por 20 a 25 minutos hasta que se vean doradas y estén cocidas en el centro. Para verificar esto, retira una albóndiga del horno y mide la temperatura interna con un termómetro de carne. Si alcanzó los 75C / 165F, las albóndigas están listas.
Sirve:
Sirve las albóndigas con salsa de tomate y tus guarniciones favoritas.
Guarda las sobras:
Las sobras de albóndigas cocidas se pueden guardar hasta 3 días en la nevera o hasta 3 meses en el congelador.
Para congelar albóndigas de pollo crudas, ponlas en el congelador sobre una bandeja con papel de horno durante 1 hora y luego pásalas a una bolsa zip. Para hornearlas, sigue las instrucciones de arriba.