Coloca las almendras peladas en el procesador de alimentos o en la licuadora y cierra con tapa. Procesa a velocidad baja hasta que las almendras tengan una consistencia similar a la arena.
Detén la procesadora, revisa la textura de las almendras para ver si quedaron trozos más grandes y vuelve a procesar hasta que sea como polvo. Usando un colador fino, tamiza la harina sobre un bol grande.
Transfiere la harina de almendras a un recipiente hermético y guárdala en un lugar fresco y seco hasta por hasta 3 meses.