En una olla con agua, hierve las papas por 20 minutos o hasta que te sea fácil pincharlas con un tenedor, pero no al punto de que las papas se desarmen.
Coloca las papas sobre un trapo limpio o una tabla de picar y usa la parte de atrás de una cuchara o de una espátula, para aplastar cada una de las papas, de modo tal que la cáscara se rompa, pero la papa quede intacta.
Precalienta el horno a 230C (450F) y engrasa ligeramente una bandeja para horno grande con aceite de oliva o aceite en aerosol.
Coloca las papas aplastadas en la bandeja y rocía con el aceite restante. Usa un pincel para repartir bien el aceite por cada una de las papas.
Hornea las papas por 35 minutos, dándolas vuelta cuando vayan por la mitad del tiempo de cocción, hasta que estén doradas y crujientes de ambos lados.
Retíralas del horno y condimenta con sal. Sirve con salsa o tus ingredientes favoritos.