Precalienta el horno a 230C (450F) y cubre una bandeja para horno con papel de aluminio.
Corta los pimientos a la mitad, quita el tallo, las semillas y la membrana blanca.
Coloca los pimientos en la bandeja de horno, con la parte de la piel hacia arriba. Ásalos en el horno precalentado por 15 a 20 minutos hasta que la piel esté ligeramente quemada en algunos puntos, y los pimientos hayan reducido su volumen.
Retira los pimientos del horno y déjalos enfriar a temperatura ambiente por 10 minutos. Con cuidado, levanta la piel y pela cada pimiento.
Pasa los pimientos a un recipiente hermético, enteros o en tiras, y guárdalos por hasta 1 semana.
Para extender su vida útil a 2-3 semanas, añade aceite al recipiente hasta que los pimientos queden cubiertos.
Notes
*La información nutricional está calculada para los pimientos solos (sin aceite).