Precalienta el horno a 220C (425F) y forra una bandeja con papel de hornear.
En un cuenco poco profundo, combina el pan rallado, el Panko, la sal, las finas hierbas y el queso parmesano rallado. En otro bol, bate los huevos.
En una olla, hierve el agua y cocina los raviolis por 3 minutos. Escurre el agua y deja que se enfríen unos 5 a 10 minutos.
Una vez fríos, pon unos 4 raviolis en el cuenco con huevo. Una vez bien cubiertos en huevo, pásalos al cuenco de pan rallado. Dales la vuelta hasta que los dos lados estén bien empanados y de uno a uno, colócalos encima de la bandeja forrada.
Con un spray de aceite de oliva, asegúrate que todos los raviolis tengan un spray o dos por encima.
Hornea los ravioles empanados unos 15 minutos, hasta estén tostados y dorados por encima. Retira la bandeja del horno y con cuidado, pásalos a un plato.
Sirve los raviolis con salsa de tomate frito o marinara.