Coloca 4 recipientes con tapa en una superficie plana. Rellene cada uno con ½ taza (45 g) de avena, ¾ taza (175 ml) de leche, 1 cucharada de chía y 1 cucharadita de miel (o menos si la quieres menos dulce).
Tapa cada frasco y refrigéralos toda la noche.
Por la mañana, añade rodajas de plátano por encima y disfruta de la avena fría o caliéntala unos 30 segundos en el microondas.