1libra(500 g) de pechugas de pollo, deshuesadas y sin piel
½cucharaditade sal
¼cucharaditade pimienta negra
1cucharadade aceite de oliva
3cucharadas(45 g) de mantequilla
2dientes de ajo, picados
1taza(240 ml) de nata (crema)
½taza(120 ml) de leche
1 ½tazas(120 g) de queso parmesano rallado
16onzas(450 g) de pasta, la que prefieras
Instrucciones
Cocina la pasta:
Cocina la pasta siguiendo las instrucciones en la caja. Mientras tanto, sigue la receta.
Cocina el pollo:
Coloca las pechugas de pollo en una toalla de papel de cocina. Sécalas bien y sazona con sal y pimienta por ambos lados. En una tabla de cortar, córtalas en diagonal, en trozos de ½ pulgada (1,5 cm).
En una sartén grande, calienta el aceite a fuego medio-alto. Coloca los trozos de pechuga en la sartén y cocina por 4 minutos sin moverlos. Usando pinzas, dales la vuelta y continúa cocinándolos durante 3 minutos más, hasta que los trozos de pollo alcancen una temperatura interna de 74C (165F). Retira los trozos de pollo de la sartén a un plato.
Prepara la salsa Alfredo:
En la misma sartén sobre fuego medio-alto, derrite la mantequilla. Agrega el ajo y saltea durante aproximadamente un minuto, revolviendo para que no se queme.
Vierte la nata y la leche, y mezcla, mientras sacas los trocitos pegados en la sartén con una espátula de madera -estos añaden mucho sabor a la receta.
Agrega el queso rallado y combina. Reduce el fuego a bajo y cocina a fuego lento la salsa Alfredo durante unos 5 minutos.
Combina:
Agrega la pasta y los trozos de pollo en el plato y cualquier jugo que hayan soltado en el plato a la salsa Alfredo. Mezcla para combinar y cubrir toda la pasta con la salsa. Sírvelo con queso parmesano adicional por encima.