En una olla grande, hierve agua y cocina la pasta siguiendo las instrucciones del paquete. Una vez cocida, guarda una taza del agua de cocción y escurre el resto. Reserva la pasta a un lado.
Cocina el pollo:
Mientras la pasta se cuece, toma una tabla y pica finamente los tomates secos. Sazona el pollo con sal y pimentón dulce.
En una sartén de 10-12 pulgadas (25-30 cm) a fuego medio, calienta una cucharada del aceite del tarro de tomates secos. Saltea el pollo hasta que esté dorado de ambos lados y cocido en el centro.
Haz la salsa:
En la misma sartén, agrega el tomate seco picado y el ajo, y saltea durante un minuto más. Añade la nata en la sartén revolviendo para que se integre. Coloca la mezcla a fuego lento, a temperatura baja-media, revolviendo cada tanto para que el líquido y el tomate se integren. Una vez que se formó una salsa espesa, añade las finas hierbas y revuelve.
Combina:
Coloca la pasta cocida en la sartén y mézclala con la salsa. Vierte la media taza del agua de pasta que habías reservado y mezcla para diluir la salsa. Si está demasiado espesa, añade el resto del agua. Revuelve para integrar.
Sirve y espolvorea con queso parmesano al gusto.
Notes
Para omitir el pollo de esta receta, simplemente añade todos los ingredientes dentro de la sartén a fuego lento y haz la salsa. Una vez cocida la nata, añade la pasta cocida y mezcla.Si quieres usar pollo asado (ya cocido) simplemente reduce el tiempo de cocción ya que solo tienes que calentar el pollo.