Seca los contramuslos de pollo con papel de cocina y condiméntalos generosamente con sal y pimienta de ambos lados.
En un bol pequeño, combina comino, ajo en polvo y cebolla en polvo. Distribuye la mezcla en ambos lados de los contramuslos de pollo.
Sella el pollo:
Calienta una sartén de hierro fundido grande a fuego medio-alto. Una vez caliente, añade el aceite. Coloca los contramuslos en la sartén con la piel hacia abajo y séllalos hasta que la piel esté dorada y crujiente, unos 7 minutos, sin moverlos. Puedes usar una tapa para que no salpique, pero sin cubrir la sartén del todo (no queremos que se forme vapor).
Para seguir la cocción en la sartén:
Usando unas pinzas de cocina, dales la vuelta a los contramuslos y coloca una ramita de romero debajo del pollo. Esto hace que el pollo se cocine absorbiendo el sabor del romero. También puedes colocarlo a los lados.
Añade la mantequilla y los dientes de ajo enteros, y sigue cocinando el pollo en la sartén a fuego medio-alto por 12 minutos, hasta que el pollo haya alcanzado una temperatura interna de 80C / 175F.
Apaga el fuego. Con una cuchara, rocía los contramuslos con la mezcla de mantequilla y ajo, y sírvelos.
O para seguir la cocción en el horno:
Mientras el pollo se sella en la sartén, precalienta el horno a 200C / 400F.
Dales la vuelta a los contramuslos, añade a la sartén el romero, el ajo y la mantequilla. Luego, pasa la sartén al horno precalentado y termina de cocinar el pollo por 18 a 20 minutos hasta que alcancen una temperatura interna de 80C / 175F.