Calienta una sartén grande a fuego medio-alto. Añade la mantequilla y derrítela. Agrega las cebollas y saltéalas unos 3 minutos, hasta que estén translúcidas y doradas. Añade el ajo y revuelve para cocinarlo durante unos 30 segundos, hasta que largue aroma.
Haz la salsa:
A la sartén, añade el caldo de pollo y el vino blanco. Revuelve mientras cocinas a fuego lento. Agrega el tomillo, revuelve para integrar, y reduce el fuego a medio-bajo. Cocina entre 10 y 15 minutos a fuego lento para que el alcohol se evapore y hasta que la salsa se haya reducido a la mitad o a ⅓ de la cantidad original.
Una vez que la salsa de vino blanco está lista, en un bol pequeño combina la maicena con 1 cucharada de agua fría y mezcla hasta que esté bien integrado. Añade esta mezcla a la sartén, mezcla para combinar y cocina a fuego lento durante 2 minutos para espesar la salsa.
La salsa ya está lista para servir con pasta, pollo, pescado o tu carne favorita.