En un colador, pon el calabacín y échale un ¼ de cucharadita de sal. Déjalo reposar durante 30 minutos.
Pasados los 30 minutos, enjuaga con agua fría y presiona para sacar la mayor cantidad posible de líquido. Seca el calabacín con una toalla de cocina para absorber la humedad excedente.
Precalienta la máquina de waffles a temperatura media (si es posible).
Haz la mezcla:
En un bol grande, mezcla el huevo, la leche y ¼ taza de queso parmesano.
En otro bol, mezcla las finas hierbas y la harina.
Combina ambas mezclas hasta que esté bien homogeneizada. Entonces, añade el calabacín rallado y mezcla hasta obtener una masa homogénea.
Cocina los waffles:
Engrasa la máquina de hacer waffles con aceite o spray.
Pon una cucharada de masa en cada compartimento de la máquina dejando espacio suficiente para que se expanda.
Cierra la tapa y deja que se dore durante 3 a 5 minutos. Sírvelos aun calientes y espolvoréalos con el queso parmesano restante.